domingo, 26 de julio de 2009

La Riqueza del Alma

La riqueza de la vida nos permite conocer quienes somos y quienes hemos de ser, mientras que la riqueza espiritual nos lleva al conocimiento mismo de lo exacto, lo perfecto, lo divino.

Cuando desubrimos la dicha de la riqueza que existe en nuestra vida espiritual, nos llenamos de paz, luz, amor, armonia, la paz misma que refleja el universo, visible, latente y presente, guardado celosamente dentro de tu seno.

La belleza que nunca pasa, lo eterno, lo verdadero, centremos pues, todas nuestras fuerzas a construir la verdadera riqueza, aquella que no se corroe con la polilla, la que el hombre no puede destruir, aquella que se haya solo en ti, muy, pero muy dentro de ti.

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